Sobre mi

¡Buenas! Aquí te cuento un poco más sobre mí, mi trayectoria formativa y profesional. Pero antes, me gustaría compartirte una anécdota.

Cuando tenía 16 años, hubo un gran incendio en la isla en la que crecí. La pregunta de «¿qué cuatro cosas te llevarías de casa si se incendiase?» se convirtió en una realidad. (Más adelante te cuento qué metí en la mochila). Lo que más recuerdo de las noches de espera evacuada es la incertidumbre, la gran impotencia. Por suerte, el interior de nuestra casa se salvó (por los pelos) gracias a un vecino. Pero muchas quedaron calcinadas a falta de un cuerpo de bomberos que lo extinguiese.

¿Por qué te comparto esta historia? ¿Y qué había metido en la mochila? Te lo cuento.

El año que siguió al incendio, cerca de una docena de personas de la comunidad fundaron la primera asociación de bomberos voluntarios del valle. El día que llegaron con el primer camión de bomberos, los recibieron con aplausos y voladores. Todo el mundo quería aportar su grano de arena, donar a la causa con el recuerdo del fuego reciente. Pero, poco a poco, las donaciones fueron remitiendo. A medida que el valle recuperaba su verdor, las huchas perdían peso.

Y ahora el porqué de la historia: Una nueva oportunidad. No sé si lo sabes, pero en países como Alemania o Suiza los cuerpos de bomberos gozan de gran historia. Se les considera parte esencial de la comunidad. Si sumas ese hecho a las cifras de visitantes que llegan cada año a la isla, identificarás rápidamente de qué oportunidad te hablo.

 

¿Qué hicimos? Pues abrirles la puerta e invitarles a entrar. ¿Cómo? Hablando su idioma.

Ya había comenzado a cursar la carrera de traducción e interpretación cuando se decidió traducir el mensaje de las huchas repartidas por la isla, la información de los folletos informativos, el contenido de la web e incluso alguna que otra nota de
prensa y entrevista para periodistas extranjeros.

Gracias a ello, pudimos conectar con los visitantes internacionales que compartían la causa de preservar la belleza y la seguridad del paraíso isleño.
Gracias a ello, comenzamos a recibir más donaciones del extranjero que de la comunidad local.
Gracias a ello, la asociación cumplía su décimo aniversario hace un año.

A lo largo de este proceso, constaté la importancia de abrir las puertas de nuestra burbuja local. De internacionalizar nuestro proyecto para que más personas pudiesen conectar y contribuir a él. De, en definitiva, ampliar tu alcance.

Y sí, no se me ha escapado. Que lo haya dejado para el final no significa que me haya olvidado. Aquella madrugada en la que nos evacuaron, lo tercero que metí en la mochila (después de la documentación y un recuerdo de mi abuela), fueron los libros que me habían prestado. ¿Por qué? Pues en el momento no lo tenía tan claro. Algunos ya me los había terminado de leer. En retrospectiva, pretendía proteger aquello que me habían confiado. Agradecía las historias que me habían compartido. Y devolverlas era un compromiso al que no iba a fallar.


¿Quién soy?

Mi nombre es Anouk Bello Burkart. Crecí en una isla del atlántico canario, en una familia bilingüe: española (de ahí el Bello) y alemana (de ahí el Burkart). Además, en ambos casos, con una lengua regional particular: el alemannisch (no, no me lo
acabo de inventar) y el silbo (tampoco me lo acabo de inventar, de hecho es Patrimonio de la Humanidad).


¿Qué hay de los estudios?

Crecí en La Gomera, completé un doble Grado de Traducción e interpretación en la ULPGC e hice un máster europeo en Interpretación de Conferencias en la ULL. El máster adicional que cursé en Granada, así como todos los cursos que he completado en Bruselas, Bristol y París, me salvan de una formación más canaria que el plátano. Pero es que estas islas dan para mucho. Aun así, no han sido pocas las veces que he salido a trabajar y estudiar fuera. Y eso me lleva a mi próximo punto.

¿Cuántos idiomas hablo? ¿Y por qué 7 y medio?

Como decía, crecí con el Español y el Alemán, así como el Alemannisch y El Silbo. Además, al vivir en un lugar tan turístico, aprendí inglés desde pequeña, tanto en el cole como con las amistades estivales. Por suerte, no quedó ahí la cosa. Tuve la
oportunidad de practicarlo, y mucho, durante mi estancia Erasmus, así como en mis visitas a Escocia, Irlanda e Inglaterra. El francés lo aprendí dentro y sobre todo fuera del aula, concretamente en una pequeña granja de Normandía (en la que
además me puse a hacer queso de cabra). Mi familia francesa me advertía de que me pegarían el ‘mal francés de campo’. En realidad, me regalaron un hogar y una auténtica identidad francófona.

El portugués lo asenté trabajando en un hostal de la Algarve como limpiadora, recepcionista y guía nocturna (momento en el que descubro mi afán por el Karaoke y los pasteles de nata).

Y bueno. Para quien recuerde la canción de Pan y mantequilla, aquí una versión en LSE que grabamos en la universidad. Con esta lengua que aún no domino con fluidez suficiente, sumo 7 idiomas y cuarto. El otro cuarto lo completa el N5 de japonés, lengua que estudio desde que fui seleccionada por el Ministerio de Exteriores nipón como primera representante canaria del programa MIRAI.

Vale, todo eso está muy bien, ¿pero qué hay de mi experiencia?

Nada más acabar las carreras (era un doble grado al fin y al cabo), decidí meterme de cabeza en el mundo de la interpretación de conferencias. Para ello, acudí al prestigioso (no lo digo yo, lo dice El Mundo) Máster EMCI de la Universidad
de La Laguna. Y, una vez completado, decidí adquirir algo de experiencia antes de hacerme profesional independiente. Con la suerte de coincidir en mi emprendimiento con la COVID. Lejos de frenarme, me dio la oportunidad de colaborar desde casa con numerosas organizaciones que necesitaban entenderse en el nuevo entorno virtual. Y todo gracias a la magia de la interpretación remota.

A día de hoy, resido en Canarias, donde ofrezco mis servicios de traducción e interpretación. Me encontrarás dando clases de interpretación en el Máster EMCI de La Laguna, en Tenerife. Interpretando una conferencia en remoto desde La Gomera. O acompañando a un grupo de científicos en su visita a Gran Canaria.

Ir al contenido